sábado, 31 de marzo de 2007

En la espiral del preguntar

Entrada de urgencia, un aquí-te-pillo-aquí-te-mato, falto de tiempo:

¿Porqué los todoterrenos, furgonetas, camiones, contenedores y demás trastos voluminosos se colocan en las esquinas en las que más cortan la visibilidad para poder pasar (no ves ni a los otros coches ni a la gente que te pueda salir de por detrás)?

viernes, 30 de marzo de 2007

Misantropía


misántropo, pa.

(Del gr. μισάνθρωπος).

1. m. y f. Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano.


Si se quiere conocer y estudiar al ser humano, o algunos aspectos de él (en el fondo, es lo que estamos haciendo todo el tiempo, aunque nos escudemos en un supuesto "ya lo sabemos"), hay que tomar distancia, separarse de todo lo humano. Porque sólo la perspectiva nos puede dar una imagen más o menos real del asunto. Es difícil tomar esa distancia. Pero más difícil es tener que volver luego. Porque no basta con separarse y ver las cosas de lejos, hay que reingresar en el juego del que salimos y al que pretendemos describir, comocer e integrar. Sólo por amor a lo humano se puede rechazar su trato.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Las tres M de la enfermería II: Monjas


Tampoco somos monjas. Es curiosa la asociación que se ha hecho entre la enfermería y las monjas. Porque resulta que no es algo tan antiguo como pudiera parecer. Es cierto que en un principio, lo de cuidar a los enfermos debía ser cosa de mujeres, por eso de que las que se quedaban en la cueva eran ellas, y por la cuestión de los cuidados maternales. Sin embargo, la cosa cambió pronto, y al empezar la civilización poco a poco los cuidados fueron cosa de hombres, en concreto de los sacerdotes. Bajo la concepción mágico-animista de la naturaleza, la enfermedad tendía a ser vista como un desequilibrio, una influencia de algún espíritu maligno o las consecuencias de los pecados del sujeto, por lo que el más adecuado para reconducir la situación era el chamán de turno. La tendencia se acentuó en los lugares en los que el desarrollo de la amedicina permitió el surgimiento de la cirugía y de una medicina más o menos evolucionada (en estos casos, la mujer, al quedar apartada de estos ámbitos, era poco idónea). Con la irrupción del cristianismo se produce algún cambio, sobretodo relacionado con la visión de la enfermedad. Ahora ya no se trata de expulsar espíritus malignos, ni reequilibrar el organismo, sino que lo que hay que hacer es redimir al enfermo, ayudarle (por la vía de la caridad) a que supere la prueba que Dios ha puesto en su camino (debida a sus pecados o a la volunhtad divina). Los sacerdotes siguen siendo fundamentales en esto, pero de momento siguen siendo los hombres los que llevan la batuta (entre otras cosas porque las monjas estaban recluidas en sus conventos, y porque el hombre ha tenido un papel más activo en la Iglesia). Durante estos siglos aparecieron numerosas órdenes religiosas que se encargaban de cuidar a los enfermos, sobretodo a partir de el aumento de las peregrinaciones y de las cruzadas.

El papel de la mujer en el ámbito de los cuidados volvió a ser fundamental a partir del Renacimiento, momento en el que la Reforma y las guerras de religión mantuvieron a los hombres demasiado ocupados en otros asuntos. Además, en paralelo a estos procesos, se estaba desarrollando la revolución científica, que estaba empezando a dar sus frutos en el terreno de la anatonía y la patología, permitiendo que se introdujeran nuevas técnicas y tratamientos a la enfermedad. Ésta era de cada vez menos un asunto divino, y se estaba convirtiendo en un asunto del cuerpo que se podía arreglar desde el cuerpo mismo. A partir de aquí se produjo la segregación entre hombres y mujeres. El hombre se dedicó más bien a la investigación y a los aspectos más racionales (diagnóstico, cirugía...), mientras que se dejó a la mujer el aspecto más "sucio" de la labor médica. Hay que señalar que hasta ese momento, las autopsias y el mutilar cadáveres estaba prohibido por la Iglesia, y no fue hasta entonces cuando se fue bien consciente de lo es un organismo (una mezcolanza de fluidos varios y de viscosidades, muy bien enmarcados y protegidos por la piel). No es de extrañar que en cuanto esto se mostró a las claras, se dejara el puro contacto con el cuerpo para las mujeres, que, por motivos harto conocidos era considerada como algo sucio (el tema de la serpiente, su naturaleza viscosa y algunas peculiaridades de sus ciclos lo ponían muy fácil). De todos modos, el ambiente en el que todo esto se desarrolló, era profundamente cristiano, por lo que la caridad todavía era un motor muy importante a la hora de lanzarse a cuidar enfermos. Por eso las mujeres religiosas resultaban ideales para la labor del cuidado de los enfermos, entre otras cosas porque con ellas se escamoteaba el aspecto lúbrico del contacto con el cuerpo.

Desde entonces y por un par de siglos, la enfermería estuvo muy asociada a las monjas, hasta que en el siglo XIX se empezó a poner en marcha la profesionalización con unos estudios y un ámbito de actuación propios (es decir, que ya no valía cualquiera con intenciones piadosas). La situación dura hasta nuestros días, creo que todos conocemos hospitales en los que trabajan monjas, incluso que los gestionan. Pero la cosa ya ha cambiado, porque ahora para ejercer se debe tener un título que nada tiene que ver con el monasterio. Lo que pesa son loos criterios científicos y racionales, no los de una voluntad piadosa que pretenda con el desempeño de una labor caritativa radimir a los demás y redimirse a una misma. No hemos de salvar a la humanidad, ni hemos de entrar en contacto con ninguna divinidad merced a nuestra dedicación a los demás mostrando que nuestros pecados quedan amortiguados por todo el bien que hemos hecho en el mundo. Por supuesto que puede haber gente que tengo estos motivos, y son muy legítimos, pero quedan en el ámbito de las decisiones personales y no son el motor de la profesión (que es más bien la de observar, identificar problemas y necesidades no cubiertas y planificar un tratamiento adecuado a ellas, todo ello con criterios lo más científicos posibles y de forma más o menos unificada).

martes, 27 de marzo de 2007

When the saints go marchin' in



Me pasaría horas oyendo esta música. Es una especie de mantra. Basada en el Apocalipsis de San Juan y las procesiones de almas que habrá en el Juicio Final para entrar en el cielo. En Nueva Orleans, de donde es originaria, se utiliza a menudo en los funerales típicos de por allá (aunque la melodía es alegre, la letra habla de subir al cielo, y por eso es muy apropiada).

sábado, 24 de marzo de 2007

Recuerdos


Ayer por la tarde salí a pasear. Por mil cosas tengo pocas oportunidades (y ganas) de darme una vuelta relajada por mi ciudad, recorriendo callejas y lugares más que conocidos. Intento asombrarme siempre y estar atento a cualquier pequeño detalle, para ir viendo cómo la ciudad va cambiando poco a poco. Un edificio restaurado, una plaza en obras, un nuevo bar, un comercio que ha cerrado... Me gusta estar al tanto de todo. Pero lo que más me llamó la atención ayer fue el pasar por el Borne y la Plaza Juan Carlos I. Esta plaza se encuentra en pleno centro comercial de Palma, y es uno de los pocos lugares en los que turistas y lugareños nos entrecruzamos. Allí se congregan algunos bares, paradas de autobús, una conocida franquicia de hamburguesas y un establecimiento británico de ropa con sucursales por todo el mundo. Como ya he dicho, pleno centro. Hay en el centro de la plaza una fuente (la fuente de las tortugas, que hace que para nosotros la plaza sea la plaza de las tortugas) en la que se celebran los triunfos del RCD Mallorca o del equipo que sea (sí, cuando el Madrid o el Barça ganan algo, también se sale a celebrarlo).

La cuestión es que al pasar por allí me he dado cuenta de un a cosa. El lugar estaba lleno de grupitos de púberes en plena efervescencia hormonal, exhibiéndose y haciendo sus cosas (hablar, reir, montar en monopatín, fumarse sus primeros cigarros, algunas parejitas acarameladas, en fin, las cosas de esa edad). Los grupos, como sucede en esos años, muy numerosos (los jovencitos tienen un impulso gregario muy fuerte), y estaban por todos lados. Era viernes por la tarde, y claro, a la salida del colegio van a merendar alguna hamburguesa y a ver lo que se cuece por ahí. Lo llamativo no es esto, sino que yo, a su edad, hacía lo mismo. Y en los mismos sitios. Me he visto reflejado en ellos, y he recordado aquella época de las primeras salidas en grupo con los amigos, y los intentos de acercarnos a algún que otro grupo de chicas, y me he puesto un pelín nostálgico.

Y me he dado cuenta de que aunque las modas son distintas (ni hablamos igual, ni oímos las mismas músicas ni vestimos del mismo modo, ni siquiera la plaza tenía el mismo nombre) en el fondo no hemos cambiado tanto. A muchos de ellos les doblaba la edad, y la mayoría posiblemente ni hubieran nacido cuando yo iba por allí con su misma actitud. Para ellos seguro que yo era un carroza que paseaba por allí. Y para mi ellos eran unos críos. Pero me he sentido muy cerrcano a ellos. Nos separan más de una década, en realidad hemos estado allí en siglos distintos. Pero somos iguales. Tan lejos y tan cerca.

viernes, 23 de marzo de 2007

Las tres M de la enfermería I: Madres


Cuando empecé a estudiar enfermería, no recuerdo bien si fue el primer día (en cualquier caso, fue uno de los primeros días), una profesora nos lanzó una frase que no he podido olvidar, que ha marcado algunmos aspectos de mi desarrollo profesional y sobre la que he reflexionado en numerosas ocasiones. La sentencia venía a decir algo así como que hemos de borrar las tres M que han marcado la enfermería a lo largo de la historia: no somos madres de nadie, no somos monjas y no somos médicos. Con el fin de aclarar un poco las cosas y de aclararme a mi, he decidido pensar en voz alta lo que me plantea esta frase.

Vayamos por partes. No somos madres de nadie. No debemos de intentar sustituir los cuidados maternales. Supongo que la confusión viene de una cierta reminiscencia de nuestros días de infancia, cuando eran nuestras madres las que nos cuidaban cuando estábamos enfermos. De aquella época y de la abnegación y celo que las madres suelen mostrar a la hora de cuidar a los suyos nos queda la imagen de que nadie como una madre puede cuidar. Aunque en parte es cierto, no debemos dejarnos llevar por esta idea. En primer lugar porque lo que se supone que debe guiar vnuestra labor profesional es toda una serie de criterios más o menos científicos y basados en la evidencia entre los que no caben aspectos irracionales, sentimentales o intuitivos (que es lo que ocurre con los cuidados maternales, más movidos por un impulso instintivo que por el reconocimiento frío de las situaciones). Y en segundo lugar porque la emotividad y los aspectos sentimentales de una situación no deben de ser nuestra guía.

No estamos en el hospital para acariciar a la gente y decirle "pobrecito", y dejar caer una lagrimita en el momento dado. Nuestra labor es cuidar, y hacerlo de la forma más adecuada a las necesidades del individuo que acude a nosotros. Los abrazos los hemos de reservar a la gente a la que queremos, y normalmente a los pacientes (por llamarlo de alguna manera) no los queremos. Por supuesto que a veces lo que necesitan es precisamente eso, y un gesto de comprensión y de apoyo pueden ser muy útiles y bien valorados. Pero eso entra en otro plano más o menos ajeno a los cuidados. Del mismo modo en que un abrazo puede venir bien, también puede hacerlo una bronca (a modo de bofetada psíquica). Puesto que concibo los procesos de enfermedad como retos a la salud, muy a menudo lo mejor que se puede hacer es azuzar al enfermo para que intente saltar la enfermedad. Unos cuidados en exceso maternales pueden conducirlo a un estancamiento, a una especie de condescendencia con la situación, con lo cual poca gente sale reforzada en su salud, que se supone que debería de ser el objetivo último de todo el tinglado sanitario (lo cual, dominado como está por el paradigma anatómopatológico médico, es lo menos frecuente).

En cualquier caso, el actuar como si fuéramos madres de los demás, además de ser una mentira (nadie mejor que una madre puede actuar como tal, y sólo en el caso de sus hijos), supondría un sufrimiento que nos impediría llevar a cabo nuestro trabajo de forma eficiente (sólo hay que ver el grado de padecimiento que algunas madres son capaces de soportar). Y reconozco que algunas veces las emociones nos pueden y hay casos en los que es difícil no conmoverse (somos humanos, y hay situaciones en las que es difícil mantener la máscara de la profesionalidad y de la ciencia). Por eso es muy frecuente que se adopten barreras psicológicas para mantener una cierta distancia entre el enfermo y nosotros. Distancia que nos permita actuar mejor sobre él. Y la barrera más efectiva tiende a ser el humor negro, lleno de sarcasmo y algún toque cínico. Al menos entre nosotros, funciona. En parte porque despersonaliza al enfermo y porque hace que todo parezca más leve. Pero que no se me malinteprete, no es una falta de respeto, todo lo contrario, porque valoramos al paciente y queremos lo mejor para él, nos ponemos en una posición algo despiadada respecto a él. Porque no somos su madre, y para llorar ya están ellas.

Una vez, en mi hospital se anunciaron unas sesiones informativas bajo el título "Con humor se trabaja mejor". Se pusieron carteles anunciándolas por todo. Y alguien (juro que no fui yo), se acercó a algunos de esos carteles con un rotulador y perfeccionó la frase, completándola hasta un expresivo "Con humor negro se trabaja mejor". Hubo muchos que estuvimos de acuerdo con ello.

jueves, 22 de marzo de 2007

Yann Tiersen & Neil Hannon

El otro día colgué un video de Tiersen con los Têtes Raides perteneciente a la Black Session (una especie de Unplugged version francesa) que registró en 1999. Como estoy muy tierseniano últimamente (sobretodo con la Black Session), sigo poniendo buenos momentos de aquel concierto (casi todos lo son), en el que Tiersen se rodeaba de sus amigos y colaboradores habituales parea firmar una gran actuación. Uno de estos colaboradores es Neil Hannon, voz de Divine Comedy, y él, con su presencia y su voz, protagonizó uno de los mejores instantes al interpretar dos breves temas que pongo a continuación.

El primer tema se llama Geronimo, y es una versión de una canción de los propios Divine Comedy que apareció en su álbum del 94 Promenade.



La segunda canción que interpretaron juntos, también es una versión, esta vez de Bowie. Se trata de Life on Mars, con unos deliciosos y minimalistas arreglos de cuerdas y un genial Tiersen al toy piano.



Que ustedes lo disfruten. Y si les gusta, amenazo con poner más videos de la Black Session.

martes, 20 de marzo de 2007

Equilibrios


La historia de la humanidad es el relato de un equilibrista. De toda una colectividad suspendida sobre el vacío, intentando mantener el equilibrio en la delgada cuerda de la existencia, supuestamente tendida entre dos orillas que no vemos. Para ello, se ayuda de la sombrilla de la cultura. Zarandeado por los vientos, extendiendo los brazos para no caer en el abismo que lo sostiene. Por momentos se olvida de su situación, y parece avanzar con más seguridad. Pero otras veces cae en la cuenta de dónde está, y se tambalea. Tiene que quedarse quieto para recuperar el equilibrio amenazado. Con un pie en el aire, intentando no caer.

Hubo un tiempo en que la sensación de seguridad era tal, que se pudo avanzar creyendo que se estaba caminando sobre suelo firme. Pero esos siglos ya pasaron. La sensación es que hace al menos dos siglos que estamos quietos, alternando un pie y el otro para no caer, moviendo los brazos nerviosamente, cada vez más desequilibrados. A punto de caer. El único consuelo que hemos podido inventar es el del progreso. Con él nos creemos impulsados hacia adelante, hacia esa supuesta otra orilla que nos han contado (aunque a veces también tenemos miedo de que nos hayan engañado). Pero a lo mejor el progreso es la inercia de la caída, la fuerza de la gravedad que nos impulsa al encuentro violento con un suelo del que tampoco sabemos su existencia. A veces sería preferible que exista, porque lo peor sería una caída eterna.

lunes, 19 de marzo de 2007

Clavado


Radiohead. No surprises.

Quietud. Sin ganas de moverse. Estarse quieto en medio de todo, dejando que todo se mueva alrededor. Dejar que todo pase. Parecer ajeno a todo ello, como si no fuera con uno. Quedarse mirando a la nada, la vista perdida en un punto indeterminado ahí adelante, más allá del horizonte. Sin sorpresas. Como si fuera un cuerpo extraño, algo que no debería estar ahí, que pide a gritos ser transplantado, movido a cualquier otra parte mucho más adecuada. Tal vez a un almacén, tal vez a un cementerio, apartado en definitiva. Pero que lo lleven, que él no tiene ganas ni de irse.

¿Pasará todo?
¿Cómo puede moverse todo sin moverse uno?

domingo, 18 de marzo de 2007

sábado, 17 de marzo de 2007

Resistencias


Algunas veces, la Realidad se resiste a entrar en el Mundo. Éste se comporta como un velo que la cubre, y ella en algún momento se revuelve, se rebela a ser ocultada/cubierta por el telón. Y en esos momentos se presenta clara, cruda y agresiva (todo descorrer el velo supone una violentación, porque nosotros vivimos en él, somos él), y nos golpea. Lo más normal es que se trate de un instante, a veces una minucia de tiempo, pero muy perturbador, un auténtico terremoto para el Mundo. Pero éste acaba imponiéndose de nuevo, y vuelve a cubrir la escena. A la espera de una nueva conmoción por parte de la Realidad (conmoción que, por serlo, ya será Mundo).

viernes, 16 de marzo de 2007

Mi no entender


Como decía mi profesor de filosofía en COU: "Yo es que hay cosas que no las entiendo".

Hace unos años, Amenábar hizo una película que trataba sobre un famoso caso real de alguien que pidió la eutanasia y que ante la negativa de la justicia, consiguió que alguien le ayudara en su propósito de morir. La cinta provocó bastante revuelo, ya que puso sobre la mesa el asunto de la eutanasia. En principio todo bien. Lo curioso de todo fue que hubo quien se rasgó las vestiduras, e incluso quien vio en la película una maniobra propagandística del nuevo gobierno socialista (la película se estrenó a los pocos meses de su llegada al gobierno) para acabar legalizándola (olvidando por el camino que la película llevaba unos cuantos años haciéndose y que fue subvencionada por el gobierno anterior). Durante unas semanas hubo revuelo y las tertulias radiofónicas, televisivas machacaron nuestras retinas y tímpanos, igual que los editoriales y artículos de opinión. Parecía que se iba a matar a todos los enfermos y que iba a ser la debacle.

No soy contrario a los debates, y pienso que pueden llegar a ser enriquecedores (pero no los debates a los que estamos acostumbrados, donde nadie escucha a nadie y pretenden imponer sus posturas). Lo que me llama la atención es la vehemencia y las poses que muchos adoptan con estas cosas.

Lo divertido es que luego, hace unos días, se produce un caso real y efectivo de eutanasia, con permiso de los jueces y todo, y casi no se ha dicho nada. Algún artículo y una pequeña reseña en los noticiarios. Y todo muy moderadamente. No es que me desagrade, pero llama la atención el contraste entre las posturas cuando la cosa era tan sólo una ficción y ahora que es una realidad. Incluso la Iglesia, que es la que más sensibilizada está con estos asuntos, ha puesto facilidades (la fallecida estaba internada en un hospital regentado por una orden religiosa, que rápidamente la trasladó a otra institución) y no ha levantado mucho la voz.

No sé a qué se deben estos cambios. Tal vez a que no entran dentro de la agenda política, o a que nuestros gobernantes y sus medios están más metidos en otras cuitas (y desde esta perspectiva, me temo que tan ficticias como la película de Amenábar, me refiero a los aspavientos manifestiles y demás polémicas agrias que tanto nos entretienen), pero la verdad es que no acabo de entenderlos.

jueves, 15 de marzo de 2007

En paralelo


"En primer lugar exisitió el Caos. Después Gea (Tierra), la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitaban la nevada cumbre del Olimpo. En el fondo de la tierra de anchos caminos exisitió el tenebroso Tártaro (infierno griego). Por último, Eros (dios del amor), el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cambia de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.
Del Caos surgieron Erebo y la negra Noche. De la Noche a su vez nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada en contacto amoroso con Erebo.
Gea alumbró primero al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses. También dió a luz a las grandes Montañas, deliciosa morada de los dioses, las Ninfas que habitan en los boscosos montes.Ella igualmente parió al estéril pi´élago de agitadas alas, el Ponto, sin mediar el grato comercio.
Luego, acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crio, a Hipérion, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febo, de áurea corona, y a la amable Telis. Después de ellos nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más temible de los hijos, y se llenó de un intenso odio hacia su padre.
Dio a luz además a los Cíclopes, de soberbio espíritu. Cíclopes era su nombre por eponimia, ya que, efectivamente, un solo ojo completamente redondo se hallaba en su frente. El vigor, la fuerza y los recursos presidían sus actos."

Hesíodo. Teogonía.

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"En el principio crió Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.
Y dijo Dios: Sea la luz: y fué la luz. Y vió Dios que la luz era buena: y apartó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios á la luz Día, y á las tinieblas llamó Noche: y fué la tarde y la mañana un día.
Y dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y apartó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión: y fué así. Y llamó Dios á la expansión Cielos: y fué la tarde y la mañana el día segundo.
Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la seca: y fué así. Y llamó Dios á la seca Tierra, y á la reunión de las aguas llamó Mares: y vió Dios que era bueno. Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra: y fué así. Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da simiente según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya simiente está en él, según su género: y vió Dios que era bueno. Y fué la tarde y la mañana el día tercero.
Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años; Y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche: hizo también las estrellas. Y púsolas Dios en la expansión de los cielos, para alumbrar sobre la tierra, Y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vió Dios que era bueno. Y fué la tarde y la mañana el día cuarto."

Génesis

lunes, 12 de marzo de 2007

El cerebro científico


Leí ayer una entrevista en un dominical a una neurofisióloga que ha publicado un libro titulado El cerebro femenino. La verdad es que no decía nada nuevo. Revestida de lenguaje científico, recaía en los mismos tópicos de siempre. Que si las mujeres son más intuitivas, que si los hombres siempre están pensando en lo mismo, las mujeres son más habladoras (incluso intentaba explicar eso de que vayan en grupos al baño)... En fin, lo de siempre. Y ante esto, la reflexión que se me ocurrió es que muy a menudo la ciencia refuerza corrientes establecidas en la sociedad (algunas veces, corrientes ideológicas). Puede ser que realmente sea así, y que todo lo dicho y mucho más sean tópicos porque nuestra naturaleza así nos lo marca. Es posible. Pero también puede ser que el científico, que se mueve en esa misma sociedad, proyecte esos tópicos en sus estudios y los resultados refuercen sus creencias. Teniendo en cuenta que no creo en la supuesta imparcialidad del científico, ni mucho menos en su objetividad, y tampoco en que describan el mundo ni descubran la verdad, creo que mis dudas están justificadas.

En cualquier caso, la pregunta que me planteé fue era si al final resultó necesario tanto gasto en estudios y aparatos y tanto trabajo, para al final concluir lo que ya sabíamos. Pero claro, de algo han de comer los científicos. Vamos, digo yo.

domingo, 11 de marzo de 2007

Mis personajes favoritos IV. Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe (1809-1848) es uno de esos personajes en los que cuesta distinguir lo real de lo ficticio, es decir, en los que la vida parece un relato escrito por él (freudianamente, escribía lo que escribía porque vivía lo que vivía). Maestro y casi fundador del género del relato corto y eminente poeta, se encuentra a caballo de los movimientos romántico y simbolista. Sus historias cortas nos hablan de personajes atormentados por visiones nocturnas, obsesionados por amores trágicos o imposibles, demolidos por la enfermedad (física o mental) y abocados a las muertes más dolorosas (y también fascinados por ellas). Algunos de sus cuentos son hitos en la literatura universal, como por ejemplo Los crímenes de la calle Morgue, que fundó el género policíaco (precursor de Sherlock Holmes, Agatha Christie o del televisivo CSI). Incluso llegó a publicar algún ensayo, en el que aportaba su propia teoría acerca de la creación artística y la poesía.

Su vida transcurrió entre desavenencias familiares, problemas editoriales y económicos, alcohol y opiáceos. Se puede decir que fue una espiral hacia el abismo. Cada vez que conseguí algún éxito (y tuvo unos cuantos), lo tiraba todo por la borda. Era hipersensible al alcohol, y una simple copa le hacía perder el control, minando su vida imagen ante los demás, que de cada vez más le fueron dejando de lado, a merced de su mente atormentada y las imágenes aterradoras que generaba, y que volcaba en sus historias. Su muerte fue algo acorde con su vida. Se lo encontraron tirado en la calle, agonizando, vestido como un pordiosero. Luego estuvo unos cuantos días en el hospital, en medio de una terrible agonía poblada de visiones terroríficas. No esta clara la causa, aunque se dice que tuvo que ver con las elecciones que se estaban celebrando. Y es que existía la costumbre de que se cogiera a los mendigos y se los pagara (o se les deba bebida) por votar a uno o a otro candidato. Se supone que a Poe lo pillaron borracho, lo malvistieron para que pareciera más pobre, lo mandaron a votar y luego le dieron una paliza. De todos modos son conjeturas, y hay muchos estudiosos que se han dedicado a investigar sobre el asunto y a lanzar múltiples teorías.

En cualquier caso, es altamente recomendable, tanto su biografía como sus obras, las poéticas (enorme El Cuervo), las historias cortas, su única novela (Narración de Arthur Gordon Pym) o la ensayística. En especial los cuentos cortos, que representan la mayor parte de su obra. Están publicados en un doble volumen por Alianza, traducidos por Julio Cortázar (sin duda la mejor traducción). Y si no, se puede acceder a las adaptaciones cinematográficas (adaptaciones muy libres, a decir verdad) que se han hecho de sus obras (ahora mismo me viene a la memoria El pozo y el péndulo), la mayoría protagonizadas por el gran Vincent Price, y que a pesar de no respetar mucho el texto original, mantienen la atmósfera agobiante, tétrica y obsesiva que tan bien nos supo transmitir Poe.

sábado, 10 de marzo de 2007

Políticamente Incorrecto V

Para redondear el título, y fieles al espíritu (sea el que sea) que guía esta serie, he creído que hoy es el día más adecuado para colgar este video sobre el monotema de los últimos tiempos.

viernes, 9 de marzo de 2007

Las manos de Schiele


Lo más destacable de la película Klimt (por no decir lo único destacable, porque no hay muchos sitios por donde agarrarla, siendo benévolos) es Schiele. Sale pocas veces, pero destaca y llama la atención. Nos aparece un personaje
extraño, nervioso, loco, siempre gesticulando con sus manos. Y es que por lo visto este perturbador pintor era así. En las fotos siempre sale haciendo cosas raras con las manos, entrelazando los dedos, retorciéndolos. Y en sus cuadros las manos también tienen un papel muy especial. Son largas, delgadas, con dedos finos y huesudos. Y también estań en posiciones raras. Sobre todo en los autorretratos. Siempre me han llamado la atención esas manos, inquietan y sugieren al mismo tiempo. No queda muy claro si es un capricho del pintor, una rareza suya a la hora de posar para las fotos y de hacer sus pinturas o realmente quieren expresar algo. En este caso, lo que expresan es desasosegante. Angustia, nerviosismo, abismos.

Sus cuadros también tienen algo perturbador. No sé si los rostros, el tratamiento de la piel (que se ve como apergamionada), las propias manos o las posiciones que adoptan las personas en algunos de ellos. En ellos abundan los desnudos, en poses casi pornográficas (de hecho, fue uno de los primeros en pintar los genitales en toda su verdad y crudeza), que también inquietan. En resumen, un personaje extraño este Schiele. Pero como sucede con los tipos raros, enormemente sugerente.

jueves, 8 de marzo de 2007

Transverberación de Santa Teresa


Aprovechando la polémica generada en torno a la película sobre Santa Teresa y también uno de los cauces de mis lecturas e investigaciones más recientes, cuelgo un texto de Santa Teresa, donde relata su "transverberación". Que cada uno saque sus propias conclusiones.

"Vi a mi lado a un ángel que se hallaba a mi izquierda, en forma humana. Confieso que no estoy acostumbrada a ver tales cosas, excepto en muy raras ocasiones. Aunque con frecuencia me acontece ver a los ángeles, se trata de visiones intelectuales, como las que he referido más arriba . . . El ángel era de corta estatura y muy hermoso; su rostro estaba encendido como si fuese uno de los ángeles más altos que son todo fuego. Debía ser uno de los que llamamos querubines . . . Llevaba en la mano una larga espada de oro, cuya punta parecía un ascua encendida. Me parecía que por momentos hundía la espada en mi corazón y me traspasaba las entrañas y, cuando sacaba la espada, me parecía que las entrañas se me escapaban con ella y me sentía arder en el más grande amor de Dios. El dolor era tan intenso, que me hacía gemir, pero al mismo tiempo, la dulcedumbre de aquella pena excesiva era tan extraordinaria, que no hubiese yo querido verme libre de ella."

lunes, 5 de marzo de 2007

El revival del blues del Delta


Son House. John the revelator.

Me pedían el otro día que hablara de algo del blues de los años 60, y uno de los fenómenos que más me llama la atención (a parte de la electrificación del sonido, que ya venía de los años 50) es el revival que se produjo del blues tradicional del Delta del Mississippi. En aquella zona, durante los años 30 y 40 surgieron todauna plétora de cantantes que desarrollaron su labor por los estados del sur, normalmente de forma nómada, callejera y con una guitarra a cuestas (a veces sólo con su voz). Algunos de ellos llegaron a grabar algunas canciones, y llegaron a gozar de cierto éxito. Pero las circunstancias (la Depresión, la guerra mundial y el sonido mucho más profesional del blues de Chicago) hicieron que cayeran en el olvido. Muchos tuvieron que ponerse a trabajar en lo que encontraban, como el resto de la gente, y otros se dieron a la mala vida, cayendo en la pendiente del alcohol y la delincuencia (no hay que olvidar que la condición de ser negros en los estados del sur ya era un buen caldo de cultivo para terminar así, y que muchos de los cantantes de blues del delta pasaron por prisión).

Durante años estos artistas estuvieron olvidados, malviviendo para seguir adelante. Pero a partir de mediados de los 50, los jóvenes blancos empezaron a interesarse por las raíces musicales de la música estadounidense, y en sus investigaciones dieron con las antiguas grabaciones de esas gentes del Mississippi. Era la época en que triunfaban los sonidos country, y en la que empezaba el movimiento del Folk, en el que unos jovencísimos Bob Dylan y Joan Baez empezaban a dar sus pinitos. Aunque lo que de verdad influía era el blues eléctrico, que pocos años antes había dado lugar a la eclosión del Rock and Roll, los sonidos añejos, sucios y, sobretodo, acústicos de esos antiguos intérpretes maravillaron a las nuevas generaciones interesadas por esa música tradicional. De este modo pudieron salvarse numerosas grabaciones que de otro modo se habrían perdido. Estos músicos empezaron a hacerse muy populares, y hubo algunas gentes que se dedicaron aseguirles la pista. Algunos ya habían muerto, pero otros fueron encontrados y resucitados para la música con notable éxito. Algunos de estos casos los representan Son House (1902-1988) o Mississippi John Hurt (1892-1966), que se dedicaron desde entonces a dar algunas giras por los EEUU y por Europa, donde también alcanzaron gran éxito, y donde se organizaron varios festivales Folk.

Paralelamente, en el Reino Unido también se produjo una oleada de interés por la tradición y el Folk, que abarcaba su propia tradición y también la de sus antiguas colonias. Se empezaron a hacer versiones de aquellas viejas canciones, bien de forma acústica, bien pasándolas por el filtro eléctrico. A finales de los 50, en Inglaterra triunfa el Skiffle, una especie de rock-blues primitivo y sencillo que entronca directamente con el Mississippi (de hecho, algunas versiones se hicieron). Muchos fueron los grupos que se fundaron en aquel momento, sobretodo en la industrial ciudad de Liverpool, que por varias casualidades se convirtió en el centro de las nuevas tendencias musicales (como anécdota, en 1957, un jovencísimo John Lennon fundó su propio grupo de Skiffle, conformando el embrión de los futuros Beatles). Con los años, de aquellos grupos empezaron a surgir figuras que hacia mediados de los 60 dieron lugar a la explosión del blues-rock británico (Cream, Yardbirds...), precisamente versionando algunas canciones de esas de los bluesmen del Delta. Estos grupos e intérpretes británicos consiguieron triunfar en los EEUU, devolviéndoles sus propias músicas pasadas por sus filtros.

En los años 60 se produjo la conjunción de las dos grandes ramas del blues, la acústica del delta y la eléctrica de Chicago, que, si bien tenían cierta continuidad entre ellas, alguna que otra década y una gran guerra de por medio, así como la distancia geográfica entre sus dos centros de desarrollo hicieron que se separaran demasiado. De este modo, con la conjunción , nos encontramos con bluesmen de chicago haciendo y explorando el blues del delta, y a jovencitos blancos británicos que hacen blues del antiguo pero con las técnicas y formas del moderno. Toda una mezcla revolucionaria que enriqueció el panorama del blues y que lo ha conformado tal y como lo entendemos hoy en día (se podría decir que desde entonces el panorama ha cambiado poco, ya que muchos de los que entonces empezaron siguen en activo, como BB King, Taj Mahal o Eric Clapton, por citar a unos pocos).

Otro día hablo del Electric Mud de Muddy Waters, de 1969, que es algo así como un experimento psicodélico del blues. Muy curioso.



Cream versionando el I'm so glad de Skip James (de 1931) en 1969.

domingo, 4 de marzo de 2007

Eclipse


Anoche hubo un eclipse total de luna. Uno de esos únicos, de los que nos dicen que no se repetirán hasta dentro de bastantes años (la verdad es que ya he vivido unos cuantos de estos eclipses "únicos"). Me pilló trabajando. Pero tenía acceso a una ventana a través de la cual pude ir de tanto en tanto echando una ojeada a cómo nuestra sombra iba cubriendo el satélite. La vista fue preciosa. Un hospital de nueve plantas, y un poco por encima, una inmensa luna llena. A un lado, la montaña, cubierta de pinar, y sobre ella, el Castillo de Bellver. Se podía ver un poco de mar, y los aviones que entraban y salían a la isla. La noche, ideal, despejada y nada fría (incluso diría que un pelín cálida). Menos lo del hospital, todo muy bucólico.

La ciencia nos ha enseñdo que un eclipse es algo banal y sin importancia, que se da con relativa frecuencia y que es perfectamente explicable. Ya no se producen las conmociones de antaño. Pero algo deben tener estos fenómenos para que mucha gente que no suele hacerlo, gire la cabeza hacia el cielo y se entretenga en contemplarlos. Para que los planetarios organicen actividades y que en medio de un partido de fútbol en el que se estaba jugando el liderato de la liga pusieran alguna imagen del desarrollo del acontecimiento. Algo debe de haber en el eclipse. O en nosotros. Tal vez aún no hayamos abandonado del todo el pensmaiento mágico. Tal vez nunca podamos deshacernos de él. La cuestión es que, eclipsado como ando en los últimos tiempos, no pude dejar de emocionarme al ver una simple sombra pasar por delante de nuestra luna. Y me costó reprimir el impulso de pedir un deseo.

sábado, 3 de marzo de 2007

Anti Peter Pan


Siempre intentando poner cara de alegres. Queriendo que los demás vean que somos felices. Sonreímos, contamos chistes, intentamos ser el alma de la fiesta. Sí. Nos da miedo mostrarnos vulnerables ante los demás. Vamos montados en un carrusel de alegría y falsa felicidad. Pero por debajo, en nuestro subsuelo, hay enormes corriente telúricas de insatisfacción, de sufrimiento y de dolor. Porque detrás de la cara siempre hay una cruz. Porque estar vivos es sufrir. Sólo los muertos no sufren. Nos ponemos el maquillaje y queremos que todos nos vean radiantes. Como si estuviéramos en un anuncio de coches, o en una película de esas moñas con final feliz. Pero por dentro estamos destrozados. Intentamos autoconvencernos de que no pasa nada, de que todo va bien, pero en el fondo no nos basta con decírnoslo de continuo. Por eso huimos, por eso nos apuntamos a mil cosas (gimnasios, cursos, pluriempleos, cenas...). Hay en el viajar algo de huida. Lo disfrazamos de "conocer mundo", cuando en realidad el mundo somos nostros, no hay ningún mundo ahí fuera por conocer. Pero nos volcamos, nos empeñamos en estar a merced del ahí-fuera. Tal vez para acallar el rumor del aquí-dentro (suponiendo que se pueda hacer esta distinción entre dentro y fuera, lo cual tampoco está muy claro).

Buscamos siempre una iluminación que no arroje nuestra sombra, que nos ilumine por completo y que todos puedan vernos luminosos. Si Peter Pan buscaba su sombra, nosotros querríamos que nos descosieran de las nuestras.

viernes, 2 de marzo de 2007

jueves, 1 de marzo de 2007

Ciencia y superstición


Hubo un tiempo en que la ciencia pretendía el conocimiento del munod. Hace ya tiempo que ese objetivo fue traicionado. No es que se conozca de cada vez más (aunque el conocimiento nuevo es una puerta a la ignorancia), sino que en su camino se ha ampliado tanto, que ya no se puede abarcar toda la ciencia de un vistazo. Y así, nos encontramos con hombres de ciencia muy versados en sus pequeñas parcelas, pero que se mueven como cualquier profano en el resto del mudno, incluso en otros lugares de la ciencia. Ello es terreno abonado para que se crean en supersticiones que la ciencia creía que por sí misma podría erradicar. Es aquello de que sabemos más y más sobre menos y menos, hasta que lo llegamos a saber todo sobre nada.